Resumen

Durante las últimas décadas, América del Sur ha emergido como una región con una creciente movilidad y diversidad de flujos migratorios. Colombia ilustra esta nueva dinámica, ya que ha tenido una migración de larga data hacia Estados Unidos, ha participado en la migración regional, ha tenido una reciente migración hacia España y un particular patrón de movilidad interna conectado al proceso de urbanización y al conflicto político en el país. El objetivo de este trabajo es analizar en profundidad los patrones migratorios de los colombianos hacia los diferentes destinos utilizando información retrospectiva del Latin American Migration Project (LAMP). Primero, analizamos los cambios y continuidades de las migraciones —interna e internacional— en las últimas décadas en el contexto descrito. Segundo, hacemos un análisis descriptivo de las movilidades de los colombianos en cuanto a la edad, al sexo y a los destinos nacionales e internacionales de la migración. Tercero, realizamos un análisis multivariado para observar la asociación entre varias características sociodemográficas y los destinos señalados.

Introducción

Durante las últimas décadas, América del Sur ha emergido como una región con una creciente movilidad y una gran diversidad de flujos. A diferencia de las experiencias mexicana y centroamericana, donde más del 90% de los flujos internacionales han estado dirigidos a Estados Unidos, en Sudamérica ha habido una creciente migración hacia Europa e intrarregional. Además, después de un largo período de migración rural-urbana ligada al proceso de urbanización de los países latinoamericanos, se observa un cambio en la dirección de la migración interna de una predominantemente rural-urbana a una urbana-urbana ( Rodríguez Vignoli, 2013). Las migraciones en Colombia ejemplifican en buena medida todas estas tendencias, a la par que presentan destacadas peculiaridades que las distancian de las movilidades del resto de países de la región, entre ellas su modelo de urbanización con varios destinos frente al modelo de concentración de otros países latinoamericanos y la vinculación entre los patrones de movilidad y la evolución del conflicto político.

Para dar cuenta del incremento de los volúmenes y de la diversidad de los flujos migratorios que alcanzó Colombia en fechas recientes ( Guarnizo, 2006; Mejía Ochoa, 2012), numerosas investigaciones y publicaciones abordaron las migraciones internas ( Adams, 1969; Galvis Aponte, 2002; Murad Rivera, 2003; Martínez Gómez, 2006; Ruiz Ruiz, 2008; Silva Arias y González Román, 2009), los desplazamientos internos forzados ( Pécaut, 2000; acnur, 2003; Sánchez y Díaz, 2005; Jaramillo, 2007; Albuja y Ceballos, 2010; Ruiz Ruiz, 2011; Soledad Suescún y Egea Jiménez, 2011; Silva Arias, 2012), las migraciones internacionales ( Cárdenas y Mejía Mantilla, 2006; Guarnizo, 2006; Khoudour-Castéras, 2007; Botón Goméz y González Román, 2010; Mejía Ochoa, 2012; Silva y Massey, 2015; Córdoba Aldana, 2016) y los refugiados. Estos trabajos tratan de dar una idea del tamaño de los diferentes flujos y sus causas, y analizan ciertas características de estos —el sexo y la edad, en la mayor parte de los casos—, aprovechando al máximo las fuentes de datos existentes (censos, registros administrativos y otros). Sin embargo, no hay trabajos que analicen la relación entre un amplio conjunto de características sociodemográficas de los colombianos con sus correspondientes movilidades desagregadas según los diferentes destinos nacionales e internacionales. Esta ausencia resulta, en parte, de la falta de fuentes estadísticas que permitan este tipo de análisis y que además admitan la observación simultánea de las diferentes movilidades.

En consonancia con el panorama descrito en los párrafos anteriores, el objetivo de este trabajo es analizar en profundidad los patrones migratorios de los colombianos hacia los diferentes destinos utilizando información retrospectiva que permite —adicionalmente— observar los cambios en las preferencias en el tiempo. Tomando como punto de partida la revisión bibliográfica de diversos estudios sobre los patrones migratorios colombianos, en este trabajo nos basamos en el Proyecto de Migración Latinoamericana (, por sus siglas en inglés). Primero, analizamos los cambios y continuidades en las últimas décadas de la migración interna (1950-2010) e internacional (1965-2010) en el contexto del proceso de urbanización, de las dinámicas económicas y de la evolución de la violencia en el país. Asimismo, tenemos en cuenta la importancia de las redes sociales para dar forma y continuidad al fenómeno migratorio. Segundo, realizamos un análisis descriptivo de las movilidades de los colombianos en cuanto a la edad (en quinquenios), al sexo y a los destinos nacionales (intradepartamental e interdepartamental) e internacionales (Estados Unidos y Canadá, España, Latinoamérica y el Caribe y resto de Europa) de la migración. Tercero, hacemos un análisis multivariado, donde el interés es estudiar cómo varias características sociodemográficas (edad, sexo, educación y la experiencia migratoria previa) se asocian con los destinos señalados.

Para el análisis estadístico utilizamos la información de la primera migración interna e internacional de todos los miembros del hogar al momento de la entrevista y de las hijas y de los hijos del jefe —independientemente de su lugar de residencia—. Ello permite comparar diferentes momentos en la historia migratoria de las diversas generaciones de colombianos entrevistados y nos da mayor riqueza que el análisis proveniente de fuentes transversales, al poder ubicar el momento en que se produjo la movilidad. Nos permite, además, hacer una reconstrucción para vincular las movilidades con las características de quienes migran (en qué etapa de la vida, por ejemplo) y los cambios a lo largo del tiempo.

En cuanto a la edad de los migrantes, los trabajos previos señalan que los migrantes internos destacan por su juventud —probablemente con mayor frecuencia al inicio de sus trayectorias laborales ( Murad Rivera, 2003; Martínez Gómez, 2006, Ruiz Ruiz, 2008; Soledad Suescún y Egea Jiménez, 2011) y que los migrantes internacionales buscan empleo y por tanto se concentran en edades laborales mayores. Asimismo, esperamos que los destinos hacia Estados Unidos y el resto de Europa sean más selectivos en cuanto a grado de escolaridad de los migrantes, que los destinos hacia España, Latinoamérica y el Caribe, y en comparación con los destinos nacionales. La distancia, la barrera idiomática y las políticas inmigratorias más restrictivas en los primeros casos operarían para hacer más selectivos los flujos en cuanto al perfil educativo. Así, Córdoba Aldana (2016) encontró que los emigrantes colombianos de la ciudad de Bogotá hacia Estados Unidos eran los que tenían el estatus social más alto, los que escogían como destino España eran la clase media y popular y, finalmente, los que emigraban de la capital hacia Venezuela provenían de las clases populares. La literatura recalca la feminidad de los flujos migratorios hacia España (véanse Garay Salamanca y Medina Villegas, 2007; Actis, 2009).

Finalmente, consideramos que la experiencia migratoria interna puede incrementar la propensión a experimentar una nueva migración internacional. Esto se debería a que con la experiencia migratoria se adquieren capital humano y redes sociales que podrían conducir a nuevas movilidades. Con un razonamiento similar, la migración internacional puede suponer una mayor propensión a migrar internamente.

Fuentes y metodología

En este trabajo realizamos un análisis longitudinal con base en la información de lamp en Colombia, que ofrece datos retrospectivos de nueve comunidades urbanas y cinco rurales entrevistadas entre 2008-2013 y localizadas en Bogotá, en los departamentos de Atlántico y el Eje Cafetero (Cundimarca, Caldas, Risaralda, Quindío y Valle del Cauca). Por tanto, los resultados obtenidos se ciñen exclusivamente a los espacios que estas catorce comunidades de alta migración representan.

No obstante, en Colombia está diseñada para tener presencia en los lugares que en suma suponen gran parte de los hogares con experiencia migratoria (el 62,8% de los hogares): el Valle del Cauca supone el 24,1% de los hogares con experiencia migratoria, Bogotá 18,7%, Risaralda 7,8%, Atlántico 6,6%, Quindío 3% y Caldas 2,6% (estimaciones en Khoudour-Castéras, 2007 calculadas con los datos del censo de 2005 del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, ). Sin embargo, no necesariamente fueron las de mayor intensidad en cuanto al fenómeno de la migración interna. En cualquier caso, el objetivo de este trabajo no es tanto lograr una representatividad estadística plena de los flujos migratorios internos e internacionales en Colombia, sino lograr un mayor entendimiento de los procesos migratorios que se producen en el país.

Los censos y encuestas, por lo general, contienen información de los movimientos migratorios o de los cambios de residencia en un periodo fijo, normalmente uno o cinco años antes de la entrevista. La información retrospectiva del permite ubicar las diferentes migraciones en el momento en que ocurren. Para este trabajo se utiliza únicamente la primera migración, lo que nos permite utilizar la información de todos los miembros del hogar y los hijos del jefe (). Una limitación de la fuente es que, dado que las entrevistas se hacen sobre las personas que se quedaron y sus familias, no capta información de los hogares donde todos sus miembros emigraron interna o internacionalmente y no retornaron.

El cuadro 1 resume las estadísticas descriptivas para las catorce comunidades. Para el análisis se hace uso de la encuesta en tres ocasiones, en las cuales usamos la información de todos los miembros del hogar y las hijas e hijos del jefe de hogar disponible en ella. Utilizamos la base de datos , expandiéndola según la edad de la persona al momento de la entrevista, porque incluye a todos los miembros de los hogares y no solo a los jefes de hogar y sus cónyuges, información disponible en los archivos de historia de eventos, , del . Así recuperamos las migraciones de otros miembros del hogar que son cuantitativamente importantes en el contexto colombiano, y, por tanto, configuramos una base con un mayor número de eventos migratorios. Esto supone un total de 14.311 individuos de los cuales tenemos información básica sobre su primera migración nacional e internacional. Entre otras características, conocemos su edad al momento de la primera migración, sexo, nivel educativo, año en el que la migración ocurrió y destino.

A lo largo de del artículo son varios los análisis cuantitativos desplegados. Primero realizamos un análisis de la prevalencia migratoria interna e internacional en las catorce comunidades desde 1950 hasta 2010.

«La tasa de prevalencia migratoria se define como el número de personas con experiencia migratoria dividido entre el número de personas vivas» ( Massey, Goldring y Durand, 1994: 1495, traducción propia). El concepto de prevalencia migratoria internacional incorpora diversos sesgos y limitaciones, pero resulta de gran utilidad como variable para captar el capital social, la causación acumulativa y la evolución de la migración, como ha sido utilizado en múltiples estudios anteriores ( Massey, Goldring y Durand, 1994; Fussell, 2010; Lindstrom y López Ramírez, 2010 y 2015). En nuestro estudio, tanto para la migración interna como para la internacional, definimos la prevalencia migratoria como la proporción de miembros de los hogares de cualquier edad en una comunidad que para cualquier año dado han tenido experiencia migratoria. Posteriormente, realizamos un análisis descriptivo de los patrones de movilidad de todos los miembros de los hogares colombianos con independencia de su edad en cuanto a dirección —migración internacional (Estados Unidos y Canadá, España, Latinoamérica y resto de países de Europa) o migración interna (intradepartamental o interdepartamental)—, edad de la migración y sexo. Tercero, conducimos un análisis de los patrones migratorios en Colombia y cómo varían en función de los diferentes destinos internos e internacionales de la migración. Para esto se llevó a cabo un análisis de historia de eventos: se estimaron dos modelos de regresión logística multinomial en tiempo discreto de la primera movilidad interna (intradepartamental o interdepartamental) después de haber cumplido los quince años y de la primera movilidad internacional (a diferentes destinos: Estados Unidos y Canadá, España, Latinoamérica y el Caribe, y resto de países de Europa). Para las personas que antes de los quince años no hubiesen experimentado una migración interna o internacional, respectivamente, en estos modelos se recogen sus años persona-vividos, desde dicha edad hasta la fecha de su primera migración o hasta la fecha en que fueron entrevistadas, lo que suceda primero.

En ambos modelos logísticos se exploran cómo están asociadas las mismas variables individuales con los destinos de la movilidad, el nivel de escolaridad (, hasta primaria, secundaria incompleta, secundaria completa y más), el sexo () y poseer experiencia migratoria internacional e interna ().

Las variables de control utilizadas son la edad (, en años y en años al cuadrado); si se trata de una comunidad rural (, rural, urbana) y período (, hasta 1970, 1971-1990, 1991 en adelante).

Un primer modelo logístico multinomial se compone de dos modelos logísticos estimados simultáneamente (uno para la movilidad intradepartamental y otro para la movilidad interdepartamental):

La categoría de referencia es la no movilidad interna (nm), mientras que las dos categorías en competencia son la movilidad intradepartamental (mintra) y la movilidad interdepartamental (minter). En la primera se produce un cambio de residencia dentro del mismo departamento (intradepartamental) y en la segunda, un cambio de departamento (interdepartamental).

El segundo modelo logístico multinomial se compone de cuatro modelos logísticos estimados simultáneamente (uno para cada posible destino de la migración internacional: Estados Unidos y Canadá, España, Latinoamérica y el Caribe y resto de países de Europa).

La categoría de referencia es la no movilidad internacional (nm), mientras que las cuatro categorías en competencia son la movilidad en Estados Unidos y Canadá (), España (), Latinoamérica y el Caribe () y resto de países de Europa ().

Las movilidades interna e internacional en el contexto del proceso de urbanización y las dinámicas económicas y de la violencia en Colombia

El volumen de los flujos migratorios internos e internacionales (voluntarios y forzosos) en Colombia y sus características pueden ser en buena medida explicados a través de variables estructurales: el proceso de urbanización, las dinámicas económicas y la evolución de la violencia en el país (especialmente, la derivada del conflicto político). En este apartado, para obtener una visión completa de los determinantes de la movilidad en Colombia, el estudio de los tres factores mencionados se complementa con el análisis de las tasas de prevalencia migratoria interna e internacional estimadas con los datos de las catorce comunidades recogidos por Colombia.

La tasa de prevalencia migratoria permite aproximarnos al capital social relacionado con la migración en las comunidades a lo largo del tiempo ( Fussell, 2010; Silva y Massey, 2015), dando cuenta de la experiencia migratoria acumulada por las comunidades y cómo puede generar en los individuos una mayor propensión a migrar interna o internacionalmente. Para nuestra investigación, retomamos el supuesto que señala que, tras un período inicial, la migración internacional se transforma en un proceso que se retroalimenta y se autosostiene, independientemente de otros procesos simultáneos del contexto económico o político ( Massey, Goldring y Durand, 1994; Faist, 1997).

De manera similar a lo observado en otros países de América Latina, en el caso de Colombia hay un cambio cualitativo en la dirección de los flujos de una migración predominantemente rural-urbana a una movilidad urbana-urbana ( Rodríguez Vignoli, 2013). Durante las décadas del cincuenta y del sesenta se produjo una migración masiva rural-urbana que supuso un crecimiento significativo de la concentración urbana ( Ruiz Ruiz, 2011). Después, los nuevos flujos estuvieron compuestos mayoritariamente por movimientos entre ciudades y áreas metropolitanas de tamaño medio ( Silva Arias y González Román, 2009).

Hay dos aspectos particulares del proceso de migración interna en Colombia que la diferencian de la generalidad de los países latinoamericanos: la concentración en cuatro ciudades frente a un solo mayor destino en otros países y la vinculación entre la migración interna y la violencia en el país, particularmente la generada por el conflicto político. Para entender la importancia de este último aspecto, se debe señalar que Colombia es el segundo país del mundo con mayor número de personas desplazadas forzosamente, entre 2.7 y 4.4 millones a finales del año 2008, solo superada por Sudán ( acnur, 2008). En el agregado de la movilidad en Colombia «resulta difícil diferenciar las causas económicas de la migración de aquellas relacionadas directamente con el conflicto, la violencia y las violaciones de los derechos humanos» ( Albuja y Ceballos, 2010: 10). De hecho, las razones económicas y del conflicto político están relacionadas. Por ejemplo, en la investigación de Ruiz Ruiz (2011) se señala cómo los terratenientes coaccionan a la población para obtener más terrenos, de modo que el desplazamiento forzado se relaciona con la mayor concentración de la propiedad rural.

Estadísticas colombianas recientes muestran que la migración interna ha seguido un patrón regional específico ligado a la prevalencia del conflicto político y que mantiene un alto componente rural ( Silva, 2012). Adicionalmente, se debe tener en cuenta que los desplazados internos varían mucho por regiones y que el desplazamiento intradepartamental (60% de los desplazados) es más frecuente que el interdepartamental (40% de los desplazados).

De acuerdo con estimaciones basadas en el , la tasa de prevalencia migratoria interna en las comunidades estudiadas muestra que desde principios de los sesenta, cuatro de cada diez personas de la comunidad habían tenido experiencia migratoria, proporción que se mantiene constante hasta la actualidad (ver gráfico 1). Al igual que en la mayoría de los países, la tasa de prevalencia migratoria interna es muy superior a la internacional.

A pesar de lo anterior, el fenómeno de la migración internacional ha sido analizado con mayor profusión que la movilidad interna: diversas investigaciones abordaron los determinantes de la movilidad y la caracterización de quiénes se mueven ( Cárdenas y Mejía Mantilla, 2006; Guarnizo, 2006; Khoudour-Castéras, 2007; Botón Goméz y González Román, 2010, Mejía Ochoa, 2012; Silva y Massey, 2015). Asimismo, existen diversos trabajos sobre la diáspora colombiana desde el punto de vista de los países de recepción: en el caso de los tres destinos más importantes de la migración en las últimas décadas han sido analizados Estados Unidos ( Gaviria, 2004), España ( Aparicio Gómez y Giménez Romero, 2003; Garay Salamanca y Medina Villegas, 2007; Actis, 2009; Echeverri Buriticá, 2011) y Venezuela ( Álvarez de Flores, 2004). Varios autores destacan que los factores económicos y políticos y las redes sociales son los que explican el auge de la movilidad internacional que se ha producido en Colombia en los últimos años ( Guarnizo, 2006; Cárdenas y Mejía Mantilla, 2006; Solimano y Allendes, 2007 ; Silva y Massey, 2015).

A finales de los ochenta, pero particularmente a comienzo de los noventa, se produce un gran deterioro de la economía nacional y un desaceleramiento de la economía como resultado de las reformas estructurales de corte neoliberal y el colapso en los precios internacionales del café, lo cual afectó al hasta entonces estable económicamente Eje Cafetero ( Guarnizo, 2006). Pero, además de lo económico, la violencia resulta fundamental para explicar los flujos: así, en la década del noventa la «aparición de desequilibrios fiscales y fragilidad financiera, además de la agudización de su conflicto interno que viene de los años sesenta llevó a amplios contingentes de colombianos a dejar su país» ( Solimano y Allendes, 2007: 18).

Es por ello que la violencia ha sido estudiada como factor explicativo de la migración internacional en algunas investigaciones. Por ejemplo, Silva y Massey (2015) analizan la relación entre la violencia en Colombia y los flujos migratorios internacionales, para lo cual manejan un índice de violencia en el país. El indicador señalado les permite reconocer que la violencia comienza a crecer de manera más notable a partir de los noventa. Estos autores encuentran que la violencia está asociada a mayores propensiones a migrar internacionalmente de los colombianos.

Las tasas de prevalencia migratoria en las catorce comunidades de captan cabalmente la evolución del fenómeno de la migración internacional desde los años sesenta (gráfico 2). Las tasas de prevalencia crecen de manera paulatina en las comunidades hasta los noventa. A partir de entonces comienza un crecimiento acelerado aproximadamente hasta la llegada de la primera década del siglo . Como se señaló anteriormente, la mayor prevalencia de migración en la comunidad supone que, en algún momento, el mismo proceso migratorio en la comunidad sea capaz de generar nuevas migraciones ( Lindstrom y López, 2010 y 2015). Así, durante los noventa, las redes sociales pudieron suponer una fuerza a favor de la movilidad, que se añade a los factores de tipo económico y a la violencia que se deriva del conflicto político.

Entendemos que las redes sociales serán más importantes en el caso de la migración internacional que en el de la interna, puesto que existen barreras más importantes que sobrepasar, como los permisos de entrada en el país de destino o los costes de realizar un cruce de tipo indocumentado ( Faist, 1997). Incluso las tasas de prevalencia relativamente modestas, como las que se presentan en el gráfico 2, son transcendentes en el proceso migratorio internacional. Silva y Massey (2015) cuentan cómo la experiencia migratoria pionera está relacionada con la elección del destino en las sucesivas movilidades de los colombianos.

La combinación de lo observado en los gráficos 1 y 2 sugiere que Colombia se caracteriza por una elevada movilidad, principalmente de carácter interno. Asimismo, a pesar de los avances importantes en el proceso de urbanización del país desde hace ya varias décadas, se ha mantenido el ímpetu en la movilidad interna asociada no solo con los intercambios entre áreas urbanas, sino también con desplazamientos internos como respuesta a la violencia. A la par de que los colombianos se mantienen como una población con una elevada movilidad interna, también se ha dado un proceso de acelerado incremento en la movilidad internacional durante las últimas décadas del siglo y hasta 2007 —último año para el que se tiene información a partir del —.

En este trabajo tomamos la prevalencia migratoria como una variable que nos aproxima a las redes sociales. Si consideramos la importancia de las redes sociales para el autosostenimiento de la migración internacional ( Espinosa y Massey, 1997), la tendencia ascendente que se observa en este tipo de movilidad tendría que verse reflejada en la consolidación de la movilidad internacional y un posible incremento en su prevalencia en los años posteriores a la última ronda de los datos del gráfico 2 (en 2008). En términos de tendencias así se observó históricamente para la migración mexicana hacia Estados Unidos ( Durand y Massey, 2003). Nuestras observaciones terminan justo en el momento en que se produjeron las crisis económicas de Estados Unidos y de España, que pudieron haber tenido un efecto —temporal o coyuntural— sobre el tamaño de los flujos de emigrantes desde Colombia.

Patrones de edad y sexo de la movilidad de los colombianos 16

Una vez analizada grosso modo la evolución de la movilidad colombiana, en este apartado se quiere analizar en mayor detalle cómo la edad y el sexo se asocian con la movilidad interna e internacional. En el gráfico 3 se puede observar el comportamiento por sexo y por edad en la migración interna. La tendencia general es similar para ambos sexos: una curva que se mantiene relativamente plana en los tres primeros quinquenios —«que se debe a la particularidad del comportamiento migratorio colombiano, consistente en el bajo nivel relativo de la migración infantil» ( Martínez Gómez, 2006)— y que asciende a partir de los diez a catorce años y para alcanzar su cúspide entre los quince y los 25 años; en este sentido, la migración interna se caracteriza por su juventud (particularmente si se la compara con la migración internacional, fenómeno que se concentra en edades laborales más tardías). El punto de mayor probabilidad para las mujeres colombianas es en el intervalo de quince a diecinueve años, donde existe una mayor diferencia respecto de sus compatriotas varones (aproximadamente un 3% de las mujeres frente a un 2% de los hombres). Los hombres llegan a su máximo en el siguiente quinquenio (veinte a 24 años).

Este patrón de edad y sexo coincide con ciertos señalamientos sobre los desplazamientos internos en estudios anteriores. Soledad Suescún y Egea Jiménez (2011) muestran que unas veces son los hombres los que migran, los que suponen un mayor porcentaje en la cifra de desplazados, y otras veces son las mujeres. En cuanto a la edad, coincidimos nuevamente con la literatura que habla de extrema juventud de los desplazados puesto que «las personas desplazadas entre cinco y diecinueve años representan el 42,6% del total de desplazados entre 2000 y 2007» ( Soledad Suescún y Egea Jiménez, 2011: 11). Es por ello que la curva de los desplazados internos según edades que se puede ver en (2011: 168) muestra que los desplazados internos tienen su cúspide en el quinquenio de diez a catorce años. En el análisis del Registro Único de Población Desplazada, (2011) señala que hay faltantes en las edades laborales de los hombres. Asimismo, la juventud de los flujos indica que, muy probablemente, se esté produciendo una migración de tipo familiar en muchos casos, es decir, que son familias completas las que se mueven ( Silva Arias, 2012).

En cuanto a la migración internacional, las diferencias entre la movilidad de los hombres y las mujeres por edad difiere de manera más sustancial de lo visto para la migración interna. Por lo general, son los hombres quienes más se movilizan (gráfico 4). Si bien la diferencia es ligera hasta los 29 años, a partir de ahí y hasta mediados de los cuarenta años de edad la incidencia de migraciones se mantiene con pocos cambios para los hombres, mientras que para las mujeres cae de manera más acelerada.

Como se señaló, en el caso de la movilidad internacional se trata de una migración que se hace importante en edades laborales y, por tanto, se trata de una población más envejecida en comparación con la de la migración interna.

La revisión de los patrones sociodemográficos en las movilidades interna e internacional de las catorce comunidades entrevistadas para el nos sirve para hipotetizar en cuanto al significado de una y otra. Hay dos cosas que resaltar. Por un lado, contrario a la idea de una mayor feminización de ciertos flujos en la migración interna en los procesos de urbanización en otros países —como México—, nuestro análisis agregado sugiere que los y las colombianas se mueven al interior del país de manera muy similar en cuanto a incidencia y a las edades a las que migran. Por las edades a las que ocurre la primera migración podemos decir que se trata de una movilidad vinculada a las primeras experiencias laborales y a la formación familiar.

Para la migración internacional, los datos agregados —es decir, sin separar lugar de destino— muestran que los hombres y las mujeres colombianos tienen probabilidades similares de migrar al menos hasta los treinta años. Mientras que en los hombres la migración internacional se mantiene como una opción a lo largo de la vida laboral, en el caso de las mujeres los datos sugieren dos períodos en donde se toma como una alternativa: en la etapa de la juventud —probablemente asociada con el fin de la escuela y el inicio de la vida familiar— y en una segunda etapa de la vida adulta, cuando probablemente ya hay hijos adolescentes y las necesidades económicas y la responsabilidad de supervisión de los hijos ha cambiado. Esto coincide con investigaciones previas como la de Prieto (2012: 196), quien en su detallado estudio de la migración desde América Latina hacia España señala que los cambios en la distribución por edad podrían reflejar para el caso de Colombia, entre otros países, procesos de reagrupamiento familiar. Como se verá en la siguiente sección, estos datos agregados para la migración internacional ocultan patrones diferenciados en los flujos con diferentes destinos.

Patrones según destino y edad de la movilidad de los colombianos

En el caso de las catorce comunidades estudiadas, las probabilidades de migrar interdepartamentalmente son mayores que las de hacerlo sin salir del departamento (gráfico 5), lo que en principio parece contradecir lo que resulta más habitual, es decir, que las migraciones entre áreas administrativas diferenciadas sean menores a las que se producen dentro de ellas. Esto se debe, entre otras razones, a las características particulares de las catorce comunidades encuestadas, al tamaño de los departamentos colombianos o a la importancia de la migración rural-urbana y hacia las cuatro ciudades más importantes del país (que fueron referidas al hablar del proceso de urbanización y de las particularidades de este proceso en Colombia).

Ambas curvas son hasta cierto punto similares en la forma general, si bien la curva de la migración intradepartamental es significativamente más aplanada, lo cual significa que la migración tiende a darse de manera más homogénea durante la vida de las personas.

En cuanto a los destinos de la migración internacional, Estados Unidos se mantuvo como principal lugar de destino por los últimos cincuenta años y España ha emergido como el lugar favorito de destino en la última oleada migratoria ( Mejía Ochoa, 2012). Sin embargo, la migración hacia otros países de América Latina y el Caribe tampoco ha sido despreciable. Toda esta diversidad de flujos queda reflejada en el gráfico 6, que presenta la migración internacional de todos los años persona vividos recogidos por en Colombia.

En el gráfico 6 se puede observar que los colombianos que emigran internacionalmente se concentran en las edades laborales. Sin embargo, las formas de las curvas según los diferentes destinos presentan algunas diferencias a destacar. En primer lugar, las curvas hacia España y hacia Latinoamérica y el Caribe presentan dos picos. En el caso de España se produce uno entre los 20 y los 24 años y otro en el intervalo de 35 a 39 años; y en el caso de Latinoamérica y el Caribe la curva presenta su máximo en el intervalo entre de 25 a 29 años y otro pico más bajo entre los 46 y 49 años. En comparación, el caso de Estados Unidos llega al máximo entre los 25 y los 29 años y desciende de manera pronunciada a partir de entonces, por lo que se trata de un destino más «selectivo» en cuanto a la edad. La emigración de los colombianos hacia el resto de países de Europa fue menos frecuente que hacia el resto de destinos que hemos seleccionado.

El número de observaciones de no nos permite presentar el análisis de las diferencias por destino y edad desagregadas por sexo. En la siguiente sección se muestra la mayor participación de las mujeres en las migraciones a España y la mayor presencia masculina en los flujos a Estados Unidos y a otros países de América Latina y el Caribe. A manera de hipótesis, de los datos en el gráfico 6 podemos adelantar que los dos picos observados para el caso de la migración a España coinciden con lo que la literatura señala para otros países de América Latina ( Prieto, 2012). Es decir, mientras que en la migración a Estados Unidos hay un patrón más típico de movilidad vinculada a las primeras etapas de la vida laboral, en el caso de los movimientos a España este patrón se acompaña por otro de casi similar magnitud en una etapa más tardía del curso de vida. Estas diferencias en los patrones etarios según el destino sugieren que la migración como estrategia tiene diferentes significados y, por lo mismo, implicaciones diversas en los casos de unos y otros circuitos migratorios.

Los patrones diferenciados según características sociodemográficas hacia los diferentes destinos de la migración

La elección del destino internacional en Colombia está relacionada con las redes sociales ( Silva y Massey, 2015), los vínculos históricos y culturales, el costo de la migración debido a la distancia y con las políticas inmigratorias de los países de destino que las dificultan o facilitan, entre otras. Por su parte, el destino de la migración interna, donde los factores anteriores operan en menor medida, está relacionado con el paso de lo rural a lo urbano y de los núcleos urbanos de rango medio a las grandes ciudades colombianas.

En este trabajo queremos ampliar el conocimiento existente en cuanto a la elección de destinos, para lo cual en este apartado indagamos el peso de ciertas características individuales: educación, sexo, edad y experiencia migratoria previa. Con este fin, realizamos un análisis de los perfiles migratorios en Colombia y cómo varían en función de los diferentes destinos internos e internacionales de la migración. Para ello se realizó un análisis de historia de eventos basado en dos modelos de regresión logística multinomial en tiempo discreto: uno de la primera movilidad interna (intradepartamental o interdepartamental) después de haber cumplido los quince años y otro de la primera movilidad internacional (a diferentes destinos: Estados Unidos y Canadá, España, Latinoamérica y el Caribe, y resto de países de Europa) después de haber cumplido los quince años.

Antes de presentar los modelos y resultados se describen los datos que se van a utilizar. Así, en la tabla 1 se muestra la distribución de la primera migración internacional e interna para los colombianos de quince años y más según destino, sexo y mediana de la edad a la primera migración.

Casi una de cada cinco personas en la comunidad (19%) tuvo experiencia migratoria interna después de cumplidos los catorce años, frente al 7,7% que la tuvo internacional. La mediana de edad a la primera migración es de 22 años en la interna frente a 27 años de la migración internacional.

Cuando se desagrega la migración interna en diferentes destinos, podemos observar que el destino es otro departamento en casi siete de cada diez casos (las posibles razones ya fueron apuntadas en el apartado anterior). En ambos casos, hay más mujeres involucradas en tales migraciones que hombres, pero particularmente en el caso de la intradepartamental, donde la razón por sexo es de 1372 mujeres por cada mil hombres. Por su parte, Estados Unidos y Canadá junto con España concentran cerca de dos tercios de las movilidades de los colombianos hacia el exterior (62% del total), mientras que América Latina y el Caribe suponen aproximadamente una de cada cuatro movilidades hacia los destinos internacionales. En las migraciones captadas hay más hombres que mujeres involucrados en los flujos de acuerdo a los índices de masculinidad, salvo en el caso de España, donde son muchas más las mujeres involucradas (el índice es de 1328 mujeres por cada mil hombres).

En el cuadro 2 se describen las variables dependientes e independientes que se utilizan en los modelos de regresión logística multinomial. Asimismo, se señala la codificación que utilizamos de las variables al exponer las fórmulas de las variables y si estas son constantes o varían en el tiempo en la base que fue construida.

La tabla 2 muestra los parámetros estimados de un modelo logístico multinomial que predice la primera movilidad de los migrantes colombianos hacia un destino dentro del departamento en el que residían o hacia otro departamento colombiano. Mediante este modelo se pueden analizar los efectos que las diversas variables tienen sobre las probabilidades y propensiones a la movilidad intra e interdepartamental en Colombia.

En primer lugar, se observa un efecto significativo de la edad, más fuerte para el caso de la migración interdepartamental que la intradepartamental. De acuerdo con lo observado en las estadísticas descriptivas, la propensión a migrar disminuye a mayor edad (en este caso, desde los quince años en adelante). Por otro lado, también hay un efecto diferenciado entre hombres y mujeres para ambos casos. La migración intradepartamental es más probable entre las mujeres y la interdepartamental entre los hombres.

En lo que se refiere a la educación, se puede observar con claridad que las personas con grados académicos más altos son menos propensos a la movilidad interna. El efecto es de magnitud notable: en la movilidad intradepartamental, la propensión a migrar de los que tienen secundaria completa y más es 19% menor que la de los que poseen hasta primaria (1-exp [-0.21]); mientras que en el caso de la movilidad interdepartamental es un 27% menor (1-exp [-0.32]). Este resultado sugeriría que hay una selectividad negativa por la variable de educación entre los migrantes internos y que este efecto es más fuerte en la migración interdepartamental.

La variable sobre experiencia migratoria internacional previa tiene el efecto opuesto al esperado. Si en párrafos anteriores habíamos hipotetizado una posible articulación entre las movilidades internas e internacionales en el sentido de que haber tenido una experiencia de migración fuera del país podía ser un factor que favoreciera movilidades futuras —independientemente del tipo—, nuestros resultados sugieren lo opuesto. La experiencia migratoria internacional desincentiva la movilidad inter e intradepartamental entre la población colombiana de las comunidades seleccionadas.

Tabla 2: Parámetros estimados mediante un modelo logístico multinomial de las características seleccionadas que predice la primera movilidad interna de los colombianos de quince años y más dentro de Colombia

En cuanto a lugar de residencia, este no fue significativo en el caso de los movimientos intradepartamentales pero sí para los interdepartamentales. Para estos últimos, la probabilidad de experimentar un cambio de residencia dentro del mismo departamento es 30% mayor entre la población rural. Finalmente, hay un claro efecto de período: para ambos tipos de migración interna, la probabilidad de experimentarla es mayor antes de la década del setenta. En el siguiente período (1971-1990), la movilidad sigue siendo mayor al período más reciente, aunque con menores probabilidades que antes de 1971. En otras palabras, la probabilidad de experimentar una migración interna —de cualquier tipo— disminuye con el tiempo.

En lo que respecta a la migración internacional (tabla 3), los datos confirman las diferencias respecto de la movilidad interna en los principales destinos de los migrantes colombianos. En el caso de los intercambios con Estados Unidos, España y América Latina y el Caribe, las probabilidades de migrar aumentan con la edad —contrariamente a lo observado en los modelos de migración interna—. Como se señaló en el análisis descriptivo, el efecto es curvilíneo, es decir, una vez alcanzado un pico —que varía entre los diversos destinos—, las probabilidades tienden a decrecer conforme aumenta la edad. La probabilidad de cambiar el lugar de residencia a Estados Unidos y Canadá o por América Latina y el Caribe es mayor entre hombres. En contraste, para el caso de España no se observa ninguna diferencia significativa por sexo.

Al contrario de lo que sucedía con la migración interna, y como era de esperar, por lo general los mayores grados educativos están asociados a mayores propensiones a la migración internacional en todos los destinos. La educación es más relevante en el caso de Estados Unidos y Canadá, seguido del caso de la movilidad hacia otros países de Europa. En el primero, la propensión a migrar frente a permanecer en Colombia es 3,7 veces mayor (exp [1,31]) en el caso de los que tienen secundaria incompleta respecto de los que tienen hasta primaria, y aproximadamente cuatro y media veces mayor en los que tienen secundaria y más (exp [1,54]). El mismo efecto, aunque con menor magnitud, se observa para la migración a Europa que excluye a España. En el caso de esta última y de Latinoamérica y el Caribe, no existe evidencia estadística que permita señalar que haya una selectividad positiva asociada a una mayor propensión a migrar entre quienes tiene mayor escolaridad.

En cuanto a la experiencia migratoria interna previa, solo tiene un efecto negativo para los que optan por Estados Unidos. En el mismo sentido de lo observado en la tabla 2 y contrario a nuestra hipótesis inicial, una movilidad interna anterior disminuye la propensión a migrar después a Estados Unidos. En el caso de los otros destinos, no hay asociación estadística con la movilidad al interior de Colombia.

Resalta de los modelos que la migración internacional tiene un componente predominantemente rural para las migraciones que implican una mayor distancia (Estados Unidos y Canadá, España y el resto de Europa). En contraste, la migración a otros países de la región tiene un carácter más urbano. El resultado es paradójico si uno considera que las migraciones más lejanas implican mayores necesidades de recursos económicos, pero en este caso las redes sociales más densas en contextos rurales podrían estar compensando la escasez de recursos e incentivando la reproducción de los movimientos migratorios a destinos seleccionados, como sugiere la teoría de la causación acumulativa.

Conclusiones

En este trabajo hemos analizado la movilidad interna e internacional en Colombia durante las últimas décadas con base en los datos longitudinales de Colombia, por lo que los resultados obtenidos se ciñen exclusivamente a los espacios que estas catorce comunidades de alta migración representan. La migración interna así captada resulta elevada: 40% de los entrevistados tenían al menos un cambio de residencia a otra comunidad dentro del país. Además, la prevalencia permanece constante en las comunidades a lo largo del periodo de estudio, el cual cubre la etapa de más conflictos políticos en el país. Si bien esto significa que la magnitud se mantuvo constante, los factores que la motivaron pudieron cambiar a lo largo del tiempo. Posiblemente, el peso que tuvo el proceso de urbanización dio paso al conflicto político como explicación más importante de las movilidades internas.

La migración internacional, por su parte, se vio incrementada de manera considerable, principalmente por la migración hacia España y, en menor medida, por la migración hacia otros países de Latinoamérica y el Caribe. La tendencia de crecimiento de la prevalencia migratoria ha experimentado un auge que podría haberse interrumpido por la crisis económica en Estados Unidos y en España en el año 2008. En el caso de la migración mexicana a Estados Unidos se ha observado una disrupción en el proceso migratorio que dura hasta nuestros días y que se atribuye a la recesión económica estadounidense y al endurecimiento de las políticas migratorias. El impacto de las crisis económicas y de los cambios en las políticas migratorias en los países de destinos en los procesos de emigración internacional en Colombia es una tarea pendiente a ser abordada por futuras investigaciones.

Un resultado a resaltar en este trabajo es la diferencia entre los patrones de la migración interna y los destinos internacionales. Los modelos estadísticos constataron que la primera se relaciona con etapas más tempranas en la vida (adolescentes y adultos en la primera etapa de sus trayectorias laborales), mientras que la internacional aparece más como un recurso en etapas laborales posteriores, por ejemplo, después de los treinta años. Los resultados también sugieren una diferencia en la estrategia de movilidad entre hombres y mujeres. En el caso de la migración interna, como sugiere el seminal artículo de Ravenstein (1885), las mujeres están más presentes en las migraciones de corta distancia (intradepartamental) y los hombres entre las de larga distancia (interdepartamental). En cuanto a los destinos internacionales, los hombres tienen mayor propensión a migrar que las mujeres hacia Estados Unidos y Latinoamérica y el Caribe. En el caso español, que mostraba una importante feminización de los flujos en las estadísticas descriptivas, cuando se estimaron los modelos con controles, no encontramos evidencia de que haya diferencias sustanciales por sexo.

Como esperábamos, los destinos hacia Estados Unidos y el resto de Europa son más selectivos en cuanto a grado de escolaridad de los migrantes que los destinos hacia España y Latinoamérica y el Caribe, los cuales a su vez son algo más selectivos que los destinos nacionales. Al contrario de lo anterior, en la migración interna, los que tienen menores niveles de escolaridad son más propensos a migrar que los que tienen mayor escolaridad. La distancia, la barrera idiomática y las políticas inmigratorias más restrictivas en los lugares de destino, entre otros factores, estarían, efectivamente, restringiendo el acceso al contexto internacional entre los que tienen menores niveles de escolaridad.

Respecto a la interconexión sucesiva entre migración internacional e interna, esperábamos encontrar que la experiencia migratoria interna incrementase la propensión a experimentar una migración internacional y que, en sentido contrario, la migración internacional supusiera una mayor propensión a migrar internamente, siguiendo la lógica del incremento, de que el capital humano y social logrado en la experiencia migratoria condujese a una mayor movilidad. La evidencia empírica muestra que los que migraron en una dirección son menos propensos migrar en otra (ya sea primero la interna y luego la internacional o viceversa). En otras palabras, en el contexto colombiano los destinos son más alternativas vitales excluyentes que eventos que se faciliten entre sí. Futuras investigaciones deberán observar como la adquisición de capital humano por parte de los migrantes y las redes sociales con las que cuentan en el destino operan incentivando o desincentivando posibles reemigraciones.

Este trabajo contribuye a la investigación sobre patrones y perfiles de las movilidades interna e internacional en Colombia. Deja abiertas además diversas preguntas de investigación tales como el posible efecto de los cambios en el contexto internacional reciente sobre los patrones y si efectivamente hay un proceso de consolidación por las redes y el principio de causación acumulativa en los flujos internacionales en las comunidades. Asimismo, próximas investigaciones que cuenten con un mayor número de comunidades podrán analizar cómo los patrones migratorios analizados no solo son diferentes en función de los destinos de la migración, sino que lo son en las diferentes épocas. Lo avanzado en el proceso de urbanización en Colombia y el cambio en el contexto interno que señala a la disminución de los conflictos políticos resultarán sin duda en un nuevo contexto donde podría ser que el ímpetu de la migración interna siga disminuyendo o se modifique en cuanto a la dirección del mismo. Esta pregunta queda pendiente también para futuras investigaciones.

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